Atelier
Nacida de una simple silueta de cartón, esta pieza tomó forma capa tras capa, con la pasta de papel abrazando las curvas del violonchelo hasta que el blanco se volvió piel. Su singularidad está en las cuerdas: LEDs alimentados por baterías integradas, que recorren el cuerpo de papel con una vibrante luz verde. Un instrumento que no suena — pero que brilla.
